jueves, 24 de enero de 2008

Llegar al clímax: alcanzar el "FLOW"


Antes de hablar de "Gestión de Experiencias" es conveniente señalar la similitud de algunos conceptos y metodologías de atención al cliente entre los servicios “turísticos experienciales” y los de Juventud, que se producen por que coinciden los objetivos que persiguen tanto l@s jóvenes como l@s turistas “experienciales”.

Cuando se hace “Turismo Experiencial” se buscan emociones y vivencias memorables; y ¿Qué buscan si l@s Jóvenes en su tiempo de ocio? La prueba de ello la encontramos en determinadas actividades, como por ejemplo el “Senderismo Nocturno” que organiza la Asociación ANNAAS, que en principio se dirigió a l@s jóvenes pero que atrae cada vez más la atención del “turista experiencial”; o los viajes de “interrail” o los “campos de trabajo”, que no son otra cosa que actividades turísticas “experienciales” diseñadas exclusivamente para jóvenes y que cuentan con gran aceptación.

Pues bien, a la hora de diseñar actividades “experienciales” tanto para turistas como para jóvenes, debemos partir del concepto de experiencia: “La experiencia es una vivencia que nos aleja de lo cotidiano para transformarse en algo memorable y que contribuye al enriquecimiento personal del que la vive”.

Y, aún hay más, estas experiencias pueden aparecer de forma expontánea y abrumadora, produciéndose un auténtico "efecto mariposa". Como bien dice J. A. García Suárez, amigo, antiguo compañero de trabajo, gran precursor del turismo experiencial y la persona que ha inspirado esta reflexión: “dichas experiencias pueden ser agradables o todo lo contrario. Por lo que nosotr@s, para su aplicación en nuestro trabajo, debemos procurar que sean positivas”.
El fin último de estas actividades “experienciales” es que l@s jóvenes alcancen el “FLOW”, concepto acuñado por el psicólogo M. Csikzntminhalyi. El “flow” es un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden sin pausa. La persona está en “flow” cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad, durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción”.


Las experiencias que ideemos como actividades para jóvenes deberán tener como objetivo principal alcanzar el “flow del-a joven”. (En términos turísticos “flow del viajero”). Que l@s jóvenes alcancen este estado, proporciona un gran valor añadido a nuestro trabajo, pues se establece una conexión emocional muy fuerte entre el Servicio que las genera y l@s participantes y provoca fuertes deseos de experimentar la actividad en las personas que aún no lo han hecho.


Para que una actividad “experiencial” seduzca a l@s jóvenes, tendremos que diseñarla cumpliendo una serie de requisitos: Partir de las inquietudes de l@s jóvenes a l@s que va dirigida, promover valores, suponer un reto, ser divertida, enriquecer personalmente a l@s participantes, que ést@s participen en el proceso de diseño e implementación, etc. Sólo falta, pues, incorporar a estos requisitos, los propios de una actividad turística "experiencial" para que nuestras actividades adquieran tintes más estimulantes.
Profundizaremos en ello más adelante, también será interesante reflexinar sobre la forma más adecuada de tratar o atender a l@s jóvenes cuando están en "flow"...

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